Grande Tomás González, pero grande de verdad.
Desde niño y desde siempre los seres humanos hemos soñado, los principales sueños se forjan en la niñez, cuando nuestra mente frágil, mas vulnerable y mucho más abierta nos permite volar un poco mas lejos y soñar con que no existen imposibles. Con el paso del tiempo muchos de esos sueños se truncan, ya sea esto por pequeñas o grandes cosas que nos entrega la vida, esos obstáculos por mas que tratemos de derribarlos mucha veces se hacen imposibles de eliminar, pero en ese momento no importa, lo importante es soñar y tratar de cumplir los sueños a como de lugar.
Para quienes me conocen desde siempre saben que la gimnasia para mi fue una disciplina la cual viví en todo el sentido amplio de la palabra por muchos años de mi vida, la historia fue diferente a la que hoy vive Tomas González, por muchas razones, que hoy no es necesario enumerar, pero me hace eternamente feliz hasta las lagrimas que hoy alguien este allí en Londres cumpliendo su sueño, mi sueño, nuestro sueño.
Hoy vi a un ser humano, en todo el sentido de la palabra, convertir su sueño realidad y de paso el de muchos que algún día soñamos con estar en los juegos olímpicos, de triunfar, de ser un grande; este logro se hace mas importante ya que nuestro país no tiene ninguna tradición en el área de la gimnasia y él lo hizo prácticamente solo, si no recuerde que la federación muchas veces no lo inscribió en torneos y tuvo que recurrir a un millonario para que le ayudara con equipamiento, equipamiento que su propia federación remato, según ellos por falta de recursos.
Todos sabemos que en un país como el nuestro conseguir un logro de tal magnitud es casi imposible; yo soy una prueba de que ello es así, pero hoy, sin lugar a dudas vimos como una persona con confianza, entrenamiento y apoyo familiar, entre otras cosas convirtió su sueño en realidad y de pasada el de cada uno de los que soñamos con algún día estar en un podio olímpico o por lo menos participar en alguna olimpiada.
El merito que hoy vimos no es menor y quienes algún día practicamos algún deporte, principalmente la gimnasia, lo sabemos. Solo espero que este triunfo permita que en nuestro Chile las cosas sigan cambiando y ahora que son cuatro las horas de educación física en los colegios, ojala los profesores puedan descubrir mas González y nuestros niños se tomen un poco mas en serio las clases de gimnasia y descubran porque se llaman “educación” física.
Atrevámonos a soñar a cumplir sueños y transformarlas en metas, mientras tanto disfrutemos del logro de un hombre que dejo todo por estar en el podio de los más grandes del mundo y lo logro con creces, Grande Tomás González, pero un grande de los de verdad, de eso que solo se dan uno en mil.
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