
Trato siempre de escribir en fácil, porque lo que me interesa es que quienes me lean entiendan lo que quiero decir, lo que quiero expresar.
Este tarde-noche murió un joven chileno, que fue torturado, violentado hasta mas no poder, este joven chileno no era diferente a nadie, si no igual a cualquiera de nosotros, una persona de carne y hueso, con corazón y sentimientos, no lo conocí pero me imagino que era una persona con defectos y virtudes, como todos, como cada uno de nosotros, como usted que lee esto.
Su nombre era Daniel Zamudio y el único pecado por el cual murió fue el sentir amor por una persona de su mismo sexo, ¿pecado?, sí pecado; eso es lo único que puedo entender del sentir de sus agresores, que a estas alturas son sus asesinos, cuatro jóvenes que creyeron que tenían el poder de eliminar a cualquiera persona que fuera o pensara distinto a ellos.
Pues bien aprovecho estas líneas para de lo mas profundo de mi corazón pedirte disculpas Daniel, por cada vez que insulto a una persona, no entiendo credos, discuto con efervescencia por mi equipo de fútbol, o simplemente cuestiono capacidades, ya sean físicas o mentales, entre otras cosas.
Disculpa Daniel por creer que muchas veces tengo la razón y no escucho con atención a quien tengo enfrente debatiendo sus ideas. Disculpa tam
bién Daniel por creer que soy superior a algunas personas, cuando más temprano que tarde me demuestran que no soy más que nadie y que esto no es una competencia, si no que se trata de respetar de ser iguales con formas y fondos de pensar distintas pero validas cada una.
Los puntos de discusión pueden ser varios, unos más discutibles que otros, pero solo me detendré en uno y el cual a mi juicio es el más importante: la discriminación.
Este término tan fácil de vociferar hoy en día por todos, no es otra cosa si no que el pensar que todos somos y debemos pensar y accionar de la misma forma. Pues lo siento no somos un ejercito, somos individuos capaces de pensar y tomar decisiones, decisiones que se basan en lo que mas nos represente o nos hace “sentir”.

Entonces desde cualquier perspectiva la discriminación es una forma de violencia pasiva; que a veces se convierte en ataque, en una agresión física. Quienes discrimínanos designamos un trato diferencial o inferior en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas, organizaciones y hasta en los estados. Hacemos diferencia ya sea por el color de la piel, etnia, sexo, edad, cultura, religión o ideología.
La discriminación de la que hablo, a pesar del caso al cual me refiero, no es solo algo ligado a lo sexual, ya que discriminamos también en lo religioso, en lo político hasta en lo futbolístico, y muchas veces sin ni siquiera darnos cuenta. Desde hoy tratemos de pensar un poco mas lo que decimos ya que todas estas discriminaciones son dañinas para la sociedad, pero más que para la masa, para uno mismo.
Solo piense cuantas veces hemos insultado por sexo, religión, política he incluso por problemas físicos, o en su curso del colegio no existía el cojo, el colita, la guatona, el turco, el judío, la camionera, el gringo, el chino, la maraca, el cochino, el mateo, la monja, la mosquita muerta, etcétera; podría completar fácil un par de líneas mas, y todos, unos mas otros menos, utilizamos en mas de alguna oportunidad estos apodos para discriminar, para ofender.
Lo único que nos queda es educar, enseñar, explicar a nuestros niños que en todos los cursos hay más de un Daniel Zamudio, al cual no debemos ofender al cual debemos respetar, por que es igual a nosotros. Empecemos por el micro por lo más sencillo, por lo más simple, que es lo que esta a nuestra mano, porque lo macro lo grande esta en manos de nuestro gobierno y tiene nombre y apellido: Ley Antidiscriminación.
Solo le pido que cada vez que volvamos a mirar diferente a otro ser humano que es igual a usted o a mi, pero que piensa o siente distinto veamos en el a Daniel y pensemos dos veces antes de discriminarlo de hacerle daño, de burlarnos o peor de ofenderle, porque al final como escuche y leí estos días TODOS SOMOS DANIEL ZAMUDIO.